No.24. Lo que la IA no puede copiar.
/ idea
La IA cada vez produce más.
No lo hace sola.
No lo hace perfecto.
Pero sí suficientemente bien.
Como consecuencia, el valor de las cosas decae.
Es lógico. Completamente razonable.
Cuando dirigía un estudio de arquitectura, una de mis labores, era revisar entregables. Hacer anotaciones precisas de lo que había que ajustar.
Ahora, sin equipo, también lo hago.
Le paso las notas a la IA.
No lo hace perfecto (de momento) pero me ahorra tiempo.
Para mí es clave hacer el mejor uso de mi tiempo.
Emplearlo en pensar.
En quedar con personas interesantes.
En escribir. En crear.
Crear desde lo que sé y desde lo que soy.
Algo que va más allá de la carrera...
..Mi infancia. Mis padres. Mis hermanos. Mi juventud. Mis amores. Mis desamores. La universidad. Mudanzas. Cantar. Bailar. Tocar la guitarra. Estudiar. Emigrar. Cada uno de los días, reuniones, encuentros, amigos y jefes de cada uno de los estudios de arquitectura por los que he pasado. Cada maqueta. Cada cuaderno. Cada viaje. Cada idioma. Dirigir un estudio. Decidir dejar de dirigir un estudio. Las luchas. Los aciertos. Los fracasos. Cada conversación. Cada libro. Cada poema. Cada película. Cada obra.
Eso es lo que no tiene la IA.
La curiosidad. El interés. La energía. El tiempo.
Por eso esta es la era de los que crean.
De formas únicas.
De formas que no se pueden replicar.
De formas que no se pueden enseñar.
/ oficio
La pregunta es: ¿Cómo le saco partido?
Naval lo resume en tres puntos:
1/ “Specific knowledge”, tu conocimiento único.
Lo que sólo tu sabes hacer.
Eso que tu disfrutas y otros no.
2/ “Brand”, por lo que te conocen.
Si la respuesta no es la misma que la primera,
¿puedes hacerlas coincidir?
Encuentra la forma de expresarte, de comunicar tu criterio con una forma que te represente.
3/ “Leverage”, cómo lo apalancas.
¿Cómo te sacas el máximo rendimiento?
Si es con tu tiempo, ¿puedes optimizarlo para centrarte en lo que sólo tú puedes hacer?
/ resonancia
Las tres reglas de la riqueza, según Naval.
Un resumen muy didáctico de ocho minutos.
Feliz de tenerte,
Carmen